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Mostrar 1–8 de 12 resultados para “Tu salud mental como mamá que acaba de tener un bebé”

Cuando te conviertes en madre, surgen nuevas presiones y fuentes de estrés, por lo que es importante que no te critiques. Ten paciencia y sé amable contigo durante esta nueva etapa de tu vida. No tienes que “forzarte a seguir adelante” cuando estás pasando por emociones o situaciones difíciles. Hay muchos tipos de redes de apoyo; solo asegúrate de que en la tuya puedes plantear con honestidad cuáles son tus límites. Ninguna mamá es perfecta. Evita compararte en las redes sociales con otras mamás que acaban de tener un bebé. Quédate con lo que te sirva y olvídate de todo lo demás. Trata de no aislarte durante períodos largos. Es bueno pasar tiempo con tu bebé, pero asegúrate de que también te comuniques con tus seres queridos y salgas de casa.

Emociones, estados de ánimo y desafíos vitales relacionados

Durante las primeras etapas de la maternidad es importante prestar atención a cómo te sientes. Podrías experimentar todo tipo de emociones, tanto positivas como negativas, y a veces todas al mismo tiempo. Estos sentimientos pueden ser confusos, pero es bueno identificar y reconocer lo que sientes. Haz una pausa y piensa en cómo te sientes. Escribir en un diario te puede ayudar. Si te cuesta escribir, podrías expresar cómo te sientes utilizando la aplicación de grabación con la que cuente tu teléfono. Si no logras identificar qué es exactamente lo que sientes, puedes usar una herramienta como la “rueda de las emociones”, que es una especie de mapa visual de las diferentes emociones que podemos sentir. Mereces recibir apoyo cuando experimentas emociones que te angustian o te hacen sentir mal. Hay recursos disponibles que te pueden ayudar a afrontar los desafíos de la maternidad. Pídele a tu red de apoyo que te ayude a identificar opciones.

Emociones, estados de ánimo y desafíos vitales relacionados

Algo fundamental para atravesar los momentos difíciles y abrumadores del cuidado de tu bebé es saber cómo pedir ayuda. Pedir ayuda puede ser difícil, en especial cuando te avergüenza lo que estás sintiendo. También es comprensible que te preocupe que, si eres honesta con los proveedores de atención médica, te puedan juzgar injustamente o hacerte preguntas invasivas. También podrías sentir la necesidad de ocultar estas emociones a tus seres queridos por miedo a parecer una mala madre. Pero es muy común enfrentar dificultades durante el posparto y, además, mereces recibir apoyo.

Estas son algunas cosas que puedes tener en cuenta al pedir apoyo a tus seres queridos:

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    Elige un momento tranquilo para hablar sobre tus necesidades y cómo te sientes. Tratar de hablar mientras el bebé llora puede generar tensión.

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    Es importante ser lo más sincera posible sobre las emociones que te causan angustia o te hacen sentir mal. Cuando hablas abiertamente con personas de confianza, contribuyes a que te puedan ayudar mejor. También puede facilitar que los profesionales de la salud te pongan en contacto con los recursos adecuados.

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    Pide ayuda específica y práctica con los encargos, las tareas de la casa y el cuidado del bebé. Por ejemplo, podrías pedirle a alguien que te ayude con el bebé ciertos días u horarios, que lave los platos mientras tú sales a hacer un trámite o que saque al bebé a caminar mientras tú duermes un poco. También puedes hacer una lista de las cosas que hay que hacer, como preparar la cena, doblar la ropa o sacar a pasear al perro, y colocarla en el refrigerador o en algún lugar visible. Así, cuando alguien te pregunte “¿Cómo puedo ayudar?”, puedes consultar esa lista.

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    Es importante comunicar tus necesidades, pero no olvides las cosas que quieres. A veces, pedir un poco más de cuidado y consideración, o simplemente algún detalle para consentirte, puede hacer una gran diferencia.

Emociones, estados de ánimo y desafíos vitales relacionados

Después de la llegada de un bebé, es importante dedicar tiempo a conectar con las partes de ti misma que no están relacionadas con el bebé ni con tu familia. Nutre tu espíritu con actividades tranquilas y de meditación. No dejes de cuidarte y prestar atención a tus propias necesidades.

Algunas formas sencillas de cuidarte durante tu tiempo libre incluyen:

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    Practicar la respiración profunda, meditar y hacer ejercicios de relajación.

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    Ponerte en contacto con alguien de tu red de apoyo.

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    Escuchar música relajante, un audiolibro o un pódcast.

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    Escribir en un diario para expresar y llevar un registro de tus sentimientos.

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    Dedicar tiempo a una actividad creativa, como la música, la fotografía u otra forma de expresión.

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    Celebrar los pequeños logros, como alimentarte, darte un baño o pedir ayuda.

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    Tratarte con la misma amabilidad que le ofrecerías a una amiga cercana o a tu hijo.

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    Practicar la gratitud hacia ti misma y reconocer tus cualidades positivas.

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Comunicarte con tu pareja en la crianza

Comunicarte con tu pareja en la crianza

Si compartes la crianza con otra persona, es importante que mantengan una comunicación lo más abierta y constante posible. Esto contribuirá tanto al bienestar de tu bebé como al tuyo.

Estos son algunos consejos para comunicarte con la persona con quien compartes los cuidados de tu bebé:

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    Sé específica cuando pidas ayuda, ya sea para cambiar un pañal, para cuidar al bebé mientras preparas la cena o para tener un momento a solas.

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    No esperes hasta sentirte angustiada para comunicar tus necesidades. Lo mejor es que hablen con regularidad sobre cómo se sienten y que coordinen sus horarios y tareas.

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    Dedica tiempo a disfrutar de la vida más allá del bebé, ya sea con tu pareja o por tu cuenta.

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    Hablen lo antes posible sobre cómo dividirán las responsabilidades. Prepararse para los distintos aspectos del cuidado del bebé antes de que nazca puede hacer que el proceso sea más sencillo para todos. Trata de ser flexible, pero también cumple con los acuerdos a los que hayan llegado.

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    Si la relación entre ustedes es tensa y esto está afectando el bienestar del bebé, podría ser un buen momento para considerar apoyo terapéutico.

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Desarrollar el vínculo con tu bebé

Desarrollar el vínculo con tu bebé

Cada mamá crea el vínculo con su bebé de forma diferente. No es extraño que sientas una mezcla de emociones en torno a la relación con tu hijo, incluyendo presión, agobio, insensibilidad y preocupación. Lo que sientes no define tu capacidad de ser una buena mamá ni disminuye el amor que sientes por tu bebé. Como en cualquier relación, la conexión y la cercanía se construyen con el tiempo. No se necesita estar en contacto físico o interactuar constantemente para establecer una conexión. Si te sientes ansiosa cuando te separas de tu bebé, recuerda que no tienes que cuidarlo todo el tiempo sin la ayuda de nadie. Permitir que otras personas de confianza de tu red de apoyo te ayuden a cuidarlo beneficia tu bienestar, ya que te permite cuidarte y tener momentos de descanso.

Además, la conexión se fortalece con el tiempo. Si te sientes desconectada de tu bebé, recuerda que esto es común y no refleja cuánto lo quieres. Si te resulta cómodo, pasa un tiempo abrazando a tu bebé piel con piel.

 Estas son otras maneras de favorecer una conexión significativa con tu bebé:

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    Leéle un libro corto o cuéntale historias.

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    Cántale tus canciones favoritas y canciones infantiles.

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    Haz contacto visual con tu bebé e imita sus gestos.

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    Habla con tu bebé, ya sea repitiendo sus sonidos o conversando con él.

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    Simplemente pasa tiempo en la misma habitación con tu bebé mientras haces algo reparador para ti, como leer, escuchar música, ordenar o simplemente respirar.

Emociones, estados de ánimo y desafíos vitales relacionados

Después de la llegada de un bebé, es muy importante descansar y recuperarte. Pero la verdad es que cuando tienes un bebé se dificulta mucho más lograr un descanso adecuado.

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    Date permiso de disfrutar de tus momentos de tranquilidad. Si no consigues dormir, tan solo cerrar los ojos por un momento puede ser revitalizante.

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    Si estás tan ocupada que no tienes la posibilidad de descansar, hacer unos ejercicios simples de respiración, tomar agua, realizar algunos estiramientos e incluso dejar las redes sociales y cerrar los ojos durante un minuto te pueden brindar un pequeño impulso de energía o ayudarte a despejar la mente.

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    Procura dormir al menos unas 4 a 5 horas seguidas. Esto podría requerir dividir el turno de la noche con otra persona adulta.

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    Acepta la ayuda cuando te la ofrezcan, ya sea que alguien te lleve comida, te ayude con la ropa o cuide al bebé algunas horas. Aprovecha ese tiempo para realizar alguna actividad de autocuidado que tal vez sea sencilla pero factible de hacer, algo nutritivo para tu cuerpo y tu mente, como darte un baño caliente, tomar una siesta, caminar por el vecindario o hacer un ejercicio de meditación.

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    Si te sientes sobrepasada, puede ser una señal de que te estás acercando al punto de experimentar desgaste. Este es un buen momento para recurrir a tu red de apoyo y brindarte el descanso que necesitas.

Emociones, estados de ánimo y desafíos vitales relacionados

Recibir el apoyo y la empatía de las personas que te rodean durante los primeros días de la maternidad te puede dar nuevas fuerzas. Evita pasar demasiado tiempo sola o centrada únicamente en el bebé. Compartir las responsabilidades con otras personas te permite mantenerte conectada sin tener que encargarte de todo por tu cuenta. Otras mamás pueden ser una gran fuente de empatía y fortaleza. Considera ponerte en contacto con otras mamás a través de grupos de apoyo y grupos comunitarios, o acércate a las mamás que ya forman parte de tu círculo social. Este es un buen momento para tener conversaciones sinceras sobre lo que sientes, necesitas y quieres en esta etapa de tu vida con quienes forman parte de tu red de apoyo. Puede ser útil pedirles ayuda con cosas específicas, como las tareas de la casa, los traslados y otras necesidades. Cuando puedas, dedica tiempo a las personas que te hacen sentir comprendida y apoyada.

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