Filtros

Filtrar por emociones, estados de ánimo, y desafíos en la vida

Filtros

Filtrar por emociones, estados de ánimo, y desafíos en la vida

Borrar filtros

Cuidar tu mente + tu cuerpo

La salud mental y física están profundamente conectadas, por lo que al cuidar una puedes mejorar la otra. Conoce maneras simples de cuidar tu mente y tu cuerpo.

Mostrar 1–8 de 9 resultados para “Tu salud mental como mamá que acaba de tener un bebé" and "Cuidar tu mente + tu cuerpo”

Cuando te conviertes en madre, surgen nuevas presiones y fuentes de estrés, por lo que es importante que no te critiques. Ten paciencia y sé amable contigo durante esta nueva etapa de tu vida. No tienes que “forzarte a seguir adelante” cuando estás pasando por emociones o situaciones difíciles. Hay muchos tipos de redes de apoyo; solo asegúrate de que en la tuya puedes plantear con honestidad cuáles son tus límites. Ninguna mamá es perfecta. Evita compararte en las redes sociales con otras mamás que acaban de tener un bebé. Quédate con lo que te sirva y olvídate de todo lo demás. Trata de no aislarte durante períodos largos. Es bueno pasar tiempo con tu bebé, pero asegúrate de que también te comuniques con tus seres queridos y salgas de casa.

Emociones, estados de ánimo y desafíos vitales relacionados

Algo fundamental para atravesar los momentos difíciles y abrumadores del cuidado de tu bebé es saber cómo pedir ayuda. Pedir ayuda puede ser difícil, en especial cuando te avergüenza lo que estás sintiendo. También es comprensible que te preocupe que, si eres honesta con los proveedores de atención médica, te puedan juzgar injustamente o hacerte preguntas invasivas. También podrías sentir la necesidad de ocultar estas emociones a tus seres queridos por miedo a parecer una mala madre. Pero es muy común enfrentar dificultades durante el posparto y, además, mereces recibir apoyo.

Estas son algunas cosas que puedes tener en cuenta al pedir apoyo a tus seres queridos:

  • -

    Elige un momento tranquilo para hablar sobre tus necesidades y cómo te sientes. Tratar de hablar mientras el bebé llora puede generar tensión.

  • -

    Es importante ser lo más sincera posible sobre las emociones que te causan angustia o te hacen sentir mal. Cuando hablas abiertamente con personas de confianza, contribuyes a que te puedan ayudar mejor. También puede facilitar que los profesionales de la salud te pongan en contacto con los recursos adecuados.

  • -

    Pide ayuda específica y práctica con los encargos, las tareas de la casa y el cuidado del bebé. Por ejemplo, podrías pedirle a alguien que te ayude con el bebé ciertos días u horarios, que lave los platos mientras tú sales a hacer un trámite o que saque al bebé a caminar mientras tú duermes un poco. También puedes hacer una lista de las cosas que hay que hacer, como preparar la cena, doblar la ropa o sacar a pasear al perro, y colocarla en el refrigerador o en algún lugar visible. Así, cuando alguien te pregunte “¿Cómo puedo ayudar?”, puedes consultar esa lista.

  • -

    Es importante comunicar tus necesidades, pero no olvides las cosas que quieres. A veces, pedir un poco más de cuidado y consideración, o simplemente algún detalle para consentirte, puede hacer una gran diferencia.

Emociones, estados de ánimo y desafíos vitales relacionados

Después de la llegada de un bebé, es importante dedicar tiempo a conectar con las partes de ti misma que no están relacionadas con el bebé ni con tu familia. Nutre tu espíritu con actividades tranquilas y de meditación. No dejes de cuidarte y prestar atención a tus propias necesidades.

Algunas formas sencillas de cuidarte durante tu tiempo libre incluyen:

  • -

    Practicar la respiración profunda, meditar y hacer ejercicios de relajación.

  • -

    Ponerte en contacto con alguien de tu red de apoyo.

  • -

    Escuchar música relajante, un audiolibro o un pódcast.

  • -

    Escribir en un diario para expresar y llevar un registro de tus sentimientos.

  • -

    Dedicar tiempo a una actividad creativa, como la música, la fotografía u otra forma de expresión.

  • -

    Celebrar los pequeños logros, como alimentarte, darte un baño o pedir ayuda.

  • -

    Tratarte con la misma amabilidad que le ofrecerías a una amiga cercana o a tu hijo.

  • -

    Practicar la gratitud hacia ti misma y reconocer tus cualidades positivas.

Emociones, estados de ánimo y desafíos vitales relacionados

Desarrollar el vínculo con tu bebé

Desarrollar el vínculo con tu bebé

Cada mamá crea el vínculo con su bebé de forma diferente. No es extraño que sientas una mezcla de emociones en torno a la relación con tu hijo, incluyendo presión, agobio, insensibilidad y preocupación. Lo que sientes no define tu capacidad de ser una buena mamá ni disminuye el amor que sientes por tu bebé. Como en cualquier relación, la conexión y la cercanía se construyen con el tiempo. No se necesita estar en contacto físico o interactuar constantemente para establecer una conexión. Si te sientes ansiosa cuando te separas de tu bebé, recuerda que no tienes que cuidarlo todo el tiempo sin la ayuda de nadie. Permitir que otras personas de confianza de tu red de apoyo te ayuden a cuidarlo beneficia tu bienestar, ya que te permite cuidarte y tener momentos de descanso.

Además, la conexión se fortalece con el tiempo. Si te sientes desconectada de tu bebé, recuerda que esto es común y no refleja cuánto lo quieres. Si te resulta cómodo, pasa un tiempo abrazando a tu bebé piel con piel.

 Estas son otras maneras de favorecer una conexión significativa con tu bebé:

  • -

    Leéle un libro corto o cuéntale historias.

  • -

    Cántale tus canciones favoritas y canciones infantiles.

  • -

    Haz contacto visual con tu bebé e imita sus gestos.

  • -

    Habla con tu bebé, ya sea repitiendo sus sonidos o conversando con él.

  • -

    Simplemente pasa tiempo en la misma habitación con tu bebé mientras haces algo reparador para ti, como leer, escuchar música, ordenar o simplemente respirar.

Emociones, estados de ánimo y desafíos vitales relacionados

Después de la llegada de un bebé, es muy importante descansar y recuperarte. Pero la verdad es que cuando tienes un bebé se dificulta mucho más lograr un descanso adecuado.

  • -

    Date permiso de disfrutar de tus momentos de tranquilidad. Si no consigues dormir, tan solo cerrar los ojos por un momento puede ser revitalizante.

  • -

    Si estás tan ocupada que no tienes la posibilidad de descansar, hacer unos ejercicios simples de respiración, tomar agua, realizar algunos estiramientos e incluso dejar las redes sociales y cerrar los ojos durante un minuto te pueden brindar un pequeño impulso de energía o ayudarte a despejar la mente.

  • -

    Procura dormir al menos unas 4 a 5 horas seguidas. Esto podría requerir dividir el turno de la noche con otra persona adulta.

  • -

    Acepta la ayuda cuando te la ofrezcan, ya sea que alguien te lleve comida, te ayude con la ropa o cuide al bebé algunas horas. Aprovecha ese tiempo para realizar alguna actividad de autocuidado que tal vez sea sencilla pero factible de hacer, algo nutritivo para tu cuerpo y tu mente, como darte un baño caliente, tomar una siesta, caminar por el vecindario o hacer un ejercicio de meditación.

  • -

    Si te sientes sobrepasada, puede ser una señal de que te estás acercando al punto de experimentar desgaste. Este es un buen momento para recurrir a tu red de apoyo y brindarte el descanso que necesitas.

Emociones, estados de ánimo y desafíos vitales relacionados

Buscar maneras de mantenerte conectada al presente te puede ayudar a reconectar con tu cuerpo y tu mente después de la llegada de un bebé.

Cualquiera de estas prácticas puede hacer una diferencia, aunque solo las hagas durante unos pocos minutos al día.

  • -

    Si te es posible, trata de salir a caminar con tu bebé o mientras se queda al cuidado de otra persona. No tiene que ser por mucho tiempo. Aprovecha ese momento para prestar atención de manera consciente a lo que te rodea, al clima y a cualquier sensación que percibas.

  • -

    Los estiramientos y el yoga pueden aliviar algunas molestias y ayudar a que tu día sea más relajado. Incluso hacer movimientos sencillos desde la cama o sentada en una silla puede aliviar el dolor y ayudarte a reconectar con tu cuerpo. Cuando puedas, también puede ser agradable dedicar un momento a bailar, a tu propio ritmo.

  • -

    Prueba técnicas de meditación que te ayuden a conectar con tus sentidos. Una manera de hacerlo es identificar cinco cosas que puedes ver, cuatro que puedes tocar, tres que puedes escuchar, dos que puedes oler y una que puedes saborear. Este ejercicio te puede ayudar a mantenerte en contacto con el momento presente.

Emociones, estados de ánimo y desafíos vitales relacionados

La llegada de un bebé puede traer consigo emociones nuevas y desafiantes. Algunas son positivas, como la alegría y la satisfacción, mientras que otras pueden ser más difíciles de manejar, como el enojo, el duelo y la preocupación. Todas estas emociones forman parte de la maternidad. Al reconocer y expresar lo que sientes, favoreces tu bienestar y el de tu bebé. Si notas cambios en tus emociones o en tu salud mental (por ejemplo, si tus sentimientos se intensifican con el tiempo o cambian con mucha rapidez), es importante informar a tu equipo de atención médica y a tu red de apoyo para que te puedan ofrecer opciones útiles y prácticas. Puede que buscar apoyo te parezca intimidante, especialmente si tienes miedo de que los proveedores de atención médica te juzguen o incluso te reporten ante los Servicios de Protección Infantil (CPS). Hay proveedores de atención médica que quieren ayudar a que te sientas mejor. No dejes de buscar hasta encontrar un proveedor de atención médica que te comprenda y te respete. Apóyate en tu equipo de atención médica, como tu gineco-obstetra (OB-GYN), partera, doula, proveedor de atención primaria o el pediatra de tu bebé, para conocer opciones de tratamiento como terapia, medicamentos y grupos de apoyo. Encontrar un terapeuta que se especialice en salud mental materna te puede ayudar a sentirte mejor.

Emociones, estados de ánimo y desafíos vitales relacionados

Mantener una rutina de autocuidado puede hacer que el proceso de convertirte en mamá sea un poco menos desafiante y facilitar que vuelvas a sentirte como antes.

Estas son algunas cosas que podrías incorporar a tu día a día:

  • -

    Observa cómo te sientes, tanto emocional como físicamente.

  • -

    Trata de comer con regularidad y tomar mucha agua. Considera tener a la mano agua y algunos refrigerios preparados para que puedas recuperar energía cada vez que vayas a alimentar a tu bebé.

  • -

    Aunque te vayas a quedar todo el día en casa, vístete y arréglate como de costumbre.

  • -

    Trata de respirar aire fresco cada día, ya sea al dar una caminata o asomándote un momento afuera de la puerta.

  • -

    Las rutinas de higiene, como bañarte y cepillarte los dientes, pueden ser momentos para descansar y recargar energía.

  • -

    Prueba empezar a escribir un diario. Esta es una excelente manera de expresar lo que sientes y de registrar estos primeros días tan especiales.

  • -

    Establece rutinas diferentes para el día y la noche para evitar que los días parezcan todos iguales.

Emociones, estados de ánimo y desafíos vitales relacionados

Mostrar 1–8 de 9