Pedir ayuda
Algo fundamental para atravesar los momentos difíciles y abrumadores del cuidado de tu bebé es saber cómo pedir ayuda. Pedir ayuda puede ser difícil, en especial cuando te avergüenza lo que estás sintiendo. También es comprensible que te preocupe que, si eres honesta con los proveedores de atención médica, te puedan juzgar injustamente o hacerte preguntas invasivas. También podrías sentir la necesidad de ocultar estas emociones a tus seres queridos por miedo a parecer una mala madre. Pero es muy común enfrentar dificultades durante el posparto y, además, mereces recibir apoyo.
Estas son algunas cosas que puedes tener en cuenta al pedir apoyo a tus seres queridos:
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Elige un momento tranquilo para hablar sobre tus necesidades y cómo te sientes. Tratar de hablar mientras el bebé llora puede generar tensión.
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Es importante ser lo más sincera posible sobre las emociones que te causan angustia o te hacen sentir mal. Cuando hablas abiertamente con personas de confianza, contribuyes a que te puedan ayudar mejor. También puede facilitar que los profesionales de la salud te pongan en contacto con los recursos adecuados.
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Pide ayuda específica y práctica con los encargos, las tareas de la casa y el cuidado del bebé. Por ejemplo, podrías pedirle a alguien que te ayude con el bebé ciertos días u horarios, que lave los platos mientras tú sales a hacer un trámite o que saque al bebé a caminar mientras tú duermes un poco. También puedes hacer una lista de las cosas que hay que hacer, como preparar la cena, doblar la ropa o sacar a pasear al perro, y colocarla en el refrigerador o en algún lugar visible. Así, cuando alguien te pregunte “¿Cómo puedo ayudar?”, puedes consultar esa lista.
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Es importante comunicar tus necesidades, pero no olvides las cosas que quieres. A veces, pedir un poco más de cuidado y consideración, o simplemente algún detalle para consentirte, puede hacer una gran diferencia.