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Cuidar de ti al tiempo que cuidas de otros

Caregiving can be mentally taxing, and it's crucial to prioritize your own wellbeing. By caring for your mental health, you can better support your loved ones. Explore simple ways to care for your mind.

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Recibir el apoyo y la empatía de las personas que te rodean durante los primeros días de la maternidad te puede dar nuevas fuerzas. Evita pasar demasiado tiempo sola o centrada únicamente en el bebé. Compartir las responsabilidades con otras personas te permite mantenerte conectada sin tener que encargarte de todo por tu cuenta. Otras mamás pueden ser una gran fuente de empatía y fortaleza. Considera ponerte en contacto con otras mamás a través de grupos de apoyo y grupos comunitarios, o acércate a las mamás que ya forman parte de tu círculo social. Este es un buen momento para tener conversaciones sinceras sobre lo que sientes, necesitas y quieres en esta etapa de tu vida con quienes forman parte de tu red de apoyo. Puede ser útil pedirles ayuda con cosas específicas, como las tareas de la casa, los traslados y otras necesidades. Cuando puedas, dedica tiempo a las personas que te hacen sentir comprendida y apoyada.

Emociones, estados de ánimo y desafíos vitales relacionados

Buscar maneras de mantenerte conectada al presente te puede ayudar a reconectar con tu cuerpo y tu mente después de la llegada de un bebé.

Cualquiera de estas prácticas puede hacer una diferencia, aunque solo las hagas durante unos pocos minutos al día.

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    Si te es posible, trata de salir a caminar con tu bebé o mientras se queda al cuidado de otra persona. No tiene que ser por mucho tiempo. Aprovecha ese momento para prestar atención de manera consciente a lo que te rodea, al clima y a cualquier sensación que percibas.

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    Los estiramientos y el yoga pueden aliviar algunas molestias y ayudar a que tu día sea más relajado. Incluso hacer movimientos sencillos desde la cama o sentada en una silla puede aliviar el dolor y ayudarte a reconectar con tu cuerpo. Cuando puedas, también puede ser agradable dedicar un momento a bailar, a tu propio ritmo.

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    Prueba técnicas de meditación que te ayuden a conectar con tus sentidos. Una manera de hacerlo es identificar cinco cosas que puedes ver, cuatro que puedes tocar, tres que puedes escuchar, dos que puedes oler y una que puedes saborear. Este ejercicio te puede ayudar a mantenerte en contacto con el momento presente.

Emociones, estados de ánimo y desafíos vitales relacionados

La llegada de un bebé puede traer consigo emociones nuevas y desafiantes. Algunas son positivas, como la alegría y la satisfacción, mientras que otras pueden ser más difíciles de manejar, como el enojo, el duelo y la preocupación. Todas estas emociones forman parte de la maternidad. Al reconocer y expresar lo que sientes, favoreces tu bienestar y el de tu bebé. Si notas cambios en tus emociones o en tu salud mental (por ejemplo, si tus sentimientos se intensifican con el tiempo o cambian con mucha rapidez), es importante informar a tu equipo de atención médica y a tu red de apoyo para que te puedan ofrecer opciones útiles y prácticas. Puede que buscar apoyo te parezca intimidante, especialmente si tienes miedo de que los proveedores de atención médica te juzguen o incluso te reporten ante los Servicios de Protección Infantil (CPS). Hay proveedores de atención médica que quieren ayudar a que te sientas mejor. No dejes de buscar hasta encontrar un proveedor de atención médica que te comprenda y te respete. Apóyate en tu equipo de atención médica, como tu gineco-obstetra (OB-GYN), partera, doula, proveedor de atención primaria o el pediatra de tu bebé, para conocer opciones de tratamiento como terapia, medicamentos y grupos de apoyo. Encontrar un terapeuta que se especialice en salud mental materna te puede ayudar a sentirte mejor.

Emociones, estados de ánimo y desafíos vitales relacionados

Mantener una rutina de autocuidado puede hacer que el proceso de convertirte en mamá sea un poco menos desafiante y facilitar que vuelvas a sentirte como antes.

Estas son algunas cosas que podrías incorporar a tu día a día:

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    Observa cómo te sientes, tanto emocional como físicamente.

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    Trata de comer con regularidad y tomar mucha agua. Considera tener a la mano agua y algunos refrigerios preparados para que puedas recuperar energía cada vez que vayas a alimentar a tu bebé.

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    Aunque te vayas a quedar todo el día en casa, vístete y arréglate como de costumbre.

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    Trata de respirar aire fresco cada día, ya sea al dar una caminata o asomándote un momento afuera de la puerta.

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    Las rutinas de higiene, como bañarte y cepillarte los dientes, pueden ser momentos para descansar y recargar energía.

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    Prueba empezar a escribir un diario. Esta es una excelente manera de expresar lo que sientes y de registrar estos primeros días tan especiales.

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    Establece rutinas diferentes para el día y la noche para evitar que los días parezcan todos iguales.

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