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Centrarse en lo positivo

Los pequeños momentos en los que mantienes una actitud positiva pueden hacer la diferencia en tu salud mental. Prueba actividades y herramientas para enfocarte en cosas positivas cada día.

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Sé como Mike. Él atribuye al poder de su mente el mérito de haberse convertido en un maestro del baloncesto: al visualizarse a sí mismo ganando. Esto es algo que tú también podrías probar. ¿Cuál es el equivalente en tu vida de encestar o ganar un trofeo? Si te imaginas lográndolo, tu cerebro realmente hace el trabajo de crear una nueva vía neuronal. En términos no científicos, esto significa que cuando visualizas algo de forma vívida y repetida, el cerebro siente como si realmente hubieras hecho eso que imaginaste. Por lo tanto, cuando la situación se presenta en la vida real, puedes quedarte tranquilo en el momento y preocuparte un poco menos por cómo hacerlo, porque ya lo has experimentado en tu mente.

Emociones, estados de ánimo y desafíos vitales relacionados

Descansa de la noticias y redes sociales

Exponerte continuamente a noticias que te producen ansiedad puede agravar los sentimientos con los que estás batallando en este momento. Si te sientes peor después de revisar tus redes sociales, haz lo posible por limitar contenidos estresantes. Podrías decidir conectarte sólo a determinadas horas, desactivar las notificaciones o dejar de seguir las cuentas que te generan estrés y centrarte en las que te aporten calma y te mantengan al día.

Recibir el apoyo y la empatía de las personas que te rodean durante los primeros días de la maternidad te puede dar nuevas fuerzas. Evita pasar demasiado tiempo sola o centrada únicamente en el bebé. Compartir las responsabilidades con otras personas te permite mantenerte conectada sin tener que encargarte de todo por tu cuenta. Otras mamás pueden ser una gran fuente de empatía y fortaleza. Considera ponerte en contacto con otras mamás a través de grupos de apoyo y grupos comunitarios, o acércate a las mamás que ya forman parte de tu círculo social. Este es un buen momento para tener conversaciones sinceras sobre lo que sientes, necesitas y quieres en esta etapa de tu vida con quienes forman parte de tu red de apoyo. Puede ser útil pedirles ayuda con cosas específicas, como las tareas de la casa, los traslados y otras necesidades. Cuando puedas, dedica tiempo a las personas que te hacen sentir comprendida y apoyada.

Emociones, estados de ánimo y desafíos vitales relacionados

Convertirse en mamá no es fácil y, por lo general, viene acompañado de sentimientos inesperados e injustificados de no estar a la altura. Algunas madres se avergüenzan de pedir ayuda porque creen que necesitan “poder con todo” y ser resilientes. Lo cierto es que ser una buena madre no significa que te tengas que sacrificar.

Para afrontar la culpa y la vergüenza relacionadas con la maternidad:

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    Reconoce tus propias fortalezas y date permiso para ser amable contigo misma, en lugar de juzgarte o sentir culpa por tener dificultades comunes. Cuanto más te trates con amabilidad, más tranquila y segura te sentirás en tu papel de madre.

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    Libérate de expectativas poco realistas y de las comparaciones. No todos los platos estarán lavados de inmediato y no siempre podrás tener una sonrisa en la cara. La maternidad es compleja y no existe una manera perfecta de ser mamá.

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    El apoyo terapéutico y la ayuda de tus seres queridos pueden ser muy valiosos. A veces necesitas que alguien externo te recuerde que estás haciendo lo mejor que puedes, y que muchas veces eso es suficiente. Los terapeutas también te pueden ofrecer herramientas y estrategias para cuando las situaciones se vuelvan abrumadoras.

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