Descansa y recupérate
Después de la llegada de un bebé, es muy importante descansar y recuperarte. Pero la verdad es que cuando tienes un bebé se dificulta mucho más lograr un descanso adecuado.
Date permiso de disfrutar de tus momentos de tranquilidad. Si no consigues dormir, tan solo cerrar los ojos por un momento puede ser revitalizante.
Si estás tan ocupada que no tienes la posibilidad de descansar, hacer unos ejercicios simples de respiración, tomar agua, realizar algunos estiramientos e incluso dejar las redes sociales y cerrar los ojos durante un minuto te pueden brindar un pequeño impulso de energía o ayudarte a despejar la mente.
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Procura dormir al menos unas 4 a 5 horas seguidas. Esto podría requerir dividir el turno de la noche con otra persona adulta.
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Acepta la ayuda cuando te la ofrezcan, ya sea que alguien te lleve comida, te ayude con la ropa o cuide al bebé algunas horas. Aprovecha ese tiempo para realizar alguna actividad de autocuidado que tal vez sea sencilla pero factible de hacer, algo nutritivo para tu cuerpo y tu mente, como darte un baño caliente, tomar una siesta, caminar por el vecindario o hacer un ejercicio de meditación.
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Si te sientes sobrepasada, puede ser una señal de que te estás acercando al punto de experimentar desgaste. Este es un buen momento para recurrir a tu red de apoyo y brindarte el descanso que necesitas.