Afrontar los sentimientos de culpa y vergüenza
Convertirse en mamá no es fácil y, por lo general, viene acompañado de sentimientos inesperados e injustificados de no estar a la altura. Algunas madres se avergüenzan de pedir ayuda porque creen que necesitan “poder con todo” y ser resilientes. Lo cierto es que ser una buena madre no significa que te tengas que sacrificar.
Para afrontar la culpa y la vergüenza relacionadas con la maternidad:
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Reconoce tus propias fortalezas y date permiso para ser amable contigo misma, en lugar de juzgarte o sentir culpa por tener dificultades comunes. Cuanto más te trates con amabilidad, más tranquila y segura te sentirás en tu papel de madre.
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Libérate de expectativas poco realistas y de las comparaciones. No todos los platos estarán lavados de inmediato y no siempre podrás tener una sonrisa en la cara. La maternidad es compleja y no existe una manera perfecta de ser mamá.
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El apoyo terapéutico y la ayuda de tus seres queridos pueden ser muy valiosos. A veces necesitas que alguien externo te recuerde que estás haciendo lo mejor que puedes, y que muchas veces eso es suficiente. Los terapeutas también te pueden ofrecer herramientas y estrategias para cuando las situaciones se vuelvan abrumadoras.